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Huir del maniqueísmo exige juzgar con fundamentos de Verdad y no de "partido" |
Lo que sigue son extractos del artículo publicado en agosto de 1971 por D. Francisco Canals Vidal en la revista Cristiandad, y cuyo contenido enlazo directamente con mi anterior entrada "Guardemos las formas (sí, la formas)". No obstante, la profundización sobre este tema, tan trascendental para no caminar ciegos o cojos por el mundo de la política o vida social, requiere también una lectura atenta al magistral artículo "MONISMO Y PLURALISMO EN LA VIDA SOCIAL", que enlazo en esta entrada.
LA TENTACIÓN DE LAS ANTÍTESIS MANIQUEAS
"Algunas sectas pitagóricas del siglo IV (a. De J.C.)
afirmaban como fundamento del Cosmos, pares de principios opuestos:
BIEN y MAL
LUZ y TINIEBLAS
DERECHA e IZQUIERDA
UNIDAD y PLURALIDAD
ESTABILIDAD y MOVILIDAD
CLAUSURA y APERTURA
Era un “dualismo” del tipo del que profesaron después los
maniqueos. El MAL es concebido como esencial, consistente y originario. En
consecuencia se afirma que en la realidad se dan elementos y dimensiones que
son en sí mismos, por su propia esencia, tenebrosos y malos.
Aquellos pitagóricos eran tal vez “maniqueos” derechistas.
Ya que ponían, en serie con la derecha el bien y la luz, lo unitario, lo
inmóvil y lo cerrado. Con lo que merecerían las acusaciones que se dirigen hoy
a los aborrecidos conservadores y reaccionarios.
O tal vez eran izquierdistas tan consecuentes y radicales
que encontraban aburridos a los bienpensantes
y se gozaban ya en las flores del mal. Tal vez hallaban en lo tenebroso la
plenitud de posibilidades de un izquierdismo móvil, pluralístico y abierto.
La mentalidad maniquea es blasfema y desintegradora, ciega
para la verdad. Según la verdad es bueno
lo que es, en razón de la perfección de su ser, y el mal se da como desorden y
carencia privativa. (…)
El sofisma maniqueo pretende enfrentar lo ABIERTO y lo CERRADO
al modo del BIEN y del MAL. Si el maniqueísmo izquierdista opta por lo abierto,
hasta preferir, por aperturismo, lo malo en caso de aceptar que lo cerrado es
lo bueno, un derechismo contagiado de mentalidad maniquea puede tender a
sospechar el mal en lo abierto.
Pero lo bueno es lo
que es, en la perfección de su ser. Malo es lo desordenado y privado de
perfección. De acuerdo con la filosofía perenne de la fe cristiana.
Y así como en el bien está el tiempo de morir y el tiempo de
matar –y no el tiempo para el suicidio y el homicidio-; y el tiempo de sembrar
y el tiempo de cosechar –pero no el de sembrar cizaña en el campo de trigo, ni
el de meter la hoz en mies ajena-; está también en el bien el tiempo para el
movimiento y la quietud –pero no para la agitación inútil ni para la pereza-;
en el bien está el cerrar y el abrir –aunque es indecoroso abrir lo que tiene
que estar cerrado, e injusto cerrar lo que tiene que estar abierto. (…)
Cuando el pensamiento tradicional defiende las libertades de
expresión; la autarquía de las instituciones docentes y la libertad de
enseñanza; la vida espontánea de los cuerpos intermedios y el respeto a las
libertades de asociación fundadas en el orden natural; la autarquía de los
municipios y corporaciones locales; nunca falta quien crea ver en estas
actitudes como una concesión del tipo “nosotros también defendemos la
libertad”.
Sería disparatado responder a esto con aquello de que “hay
que reconocer las razones de la revolución”, o recordando que “hay que hacer lo
justo porque es justo”, y no porque lo porque lo propugne la revolución y para
anticiparse a ella, según se expresó el presidente Kennedy.
(…) La apertura de todo lo que ha de ser abierto para que la
vida social despliegue su dinamismo al orden natural de Dios [Nota de SLH: o el
cierre de lo que debe permanecer cerrado…], lo propugna el pensamiento
tradicional, no como ofreciendo su alianza al progresismo izquierdista [N: o al
conservadurismo derechista], o como si mediase a modo de TERCERA FUERZA, sino
como una PRIMERA FUERZA política orientada hacia el orden integral de la
sociedad.