17 mayo 2009

Historias de la crisis...


La semana pasada salí un día un poco tarde de trabajar. No había ya autobuses, así que paré el primer taxi que ví aparecer. Me mosqueó bastante que dijera que no sabía muy bien ir a mi casa. ¡Pero si no hay pérdida! - pensé - No se preocupe que yo le indico, le dije. ¡Vaya geta! - volví a pensar. Por lo menos llevaba GPS, lo cual me tranquilizó.

En un momento dado, llegamos a un punto en el que bien podía ir por un camino que por otro, que se llegaba a mi casa igual. En este punto del trayecto ya había percibido yo un acento que más parecía de despeñaperros abajo. Pero me suelta:
¡En Madrid es que se llega a todos lados muy fácil, en Barcelona es más complicado!
El buen hombre (a estas alturas ya me estaba arrepintiendo de mi pensamiento desconfiado anterior) me sorprendió con esa afirmación, y puesto que parecía con ánimo de charlar, le dí coba, ya que algo sí me conozco la Ciudad Condal. La conversación transcurrió más o menos así:
TAXISTA: - Es que, discúlpeme, llevo en esto una semana justita.

Yo: ¿Y eso?, ¿No era usted taxista antes?

TAXISTA
: ¿Yo?, ¡qué va! ¡me he dedicado toda la vida a la construcción! pero ya ve, con esto de la crisis me quedé en paro y con 62 años no me cogen en ningún sitio. Con la pregunta de la edad se me cierran las puertas de cualquier entrevista. Así que aquí estoy, de taxista en Madrid.

Cuando me contó lo de la construcción la historia cobró todo su sentido y la "geta" que yo había pensado se tornó un rostro concreto de la crisis, pero un rostro que ha luchado por salir, por él y por su familia, sin que la edad (verdadero hándicap) ni la localización geográfica sirvieran de obstáculo insalvable para encontrar el camino de la victoria contra el paro.

A mí me sirvió para aprender un par de lecciones:
  1. Aquello de "piensa mal y acertarás", qué quieren que les diga. Me falla una y otra vez. ¡La de veces que me he dado de bruces, y alguna gorda, por "pensar mal"!
  2. De las crisis (económicas y no económicas), como ya dije el otro día, se sale luchando, trabajando, siendo emprendedor, echándole imaginación, con entrega y mucho sacrificio.
  3. ¡Cuánto hemos de aprender de nuestros mayores!
  4. Sí, a veces las conversaciones con el taxista pueden ser hasta interesantes. En todo caso, nunca hay que desdeñar la conversación por sistema. ¡Quién sabe lo que uno puede aprender!

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