Como cada 11 de septiembre los catalanes celebran su "Diada", en recuerdo de la rendición de la ciudad de Barcelona en la guerra de sucesión, que significó la victoria de las tropas de Felipe V frente al Archiduque Carlos. La misma fiesta en la que se rinde ofrenda floral como adalid de una supuesta resistencia "nacional catalana" a Rafael Casanova, obviando deliberadamente que el Conseller en Cap resistió el sitio "por el rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España", así como el jefe de la defensa, el general Villaroel que "por toda la nación española combatimos".
Pero este año, la Diada viene precedida, si cabe, por un ambiente independentista mayor que antaño. Referendums, declaraciones unilaterales de independencia por parte de algún pueblo, la petición de rescate financiero de la región y, para rematar la faena, las declaraciones imprudentes de algún Bisbe desorientando a la feligresía al declarar moralmente inocua la opción por el independentismo.

El único combate posible, me parece a mí, además de desenmascarando la mentira y sus resortes ideológicos, es amar intensamente lo que el nacionalismo, so pretexto de un falso amor, diviniza idolátricamente (la "nación"). Por eso admiro la Cataluña de los verdaderos maulets, de los malcontents, de los matiners, y en fin, la Cataluña grande que cultivó su maravillosa lengua, la de Ramón Muntaner, Jacint Verdaguer o incluso de Josep Pla (a quien nunca está de más leer). La Cataluña que luchó por las auténticas libertades frente a la uniformización y centralismo liberales. Nunca estará de más recordar que, de vivir en 1714, lo progresista y moderno sería, sin ningún tipo de duda, el bando botifler (de Felipe V).
Que no nos roben la auténtica Cataluña, la Cataluña hispánica y tradicional, defensora de sus libertades y las de todas las Españas, catalana, católica y universal. Por eso, parafraseando al gran Mossèn Cinto, me permito esta licencia sin ningún tipo de pretensión ortodoxa en la forma, pero sí en el contenido:
Dolça Catalunya, Pàtria del nostre cor,
Quan de nosaltres et sentim allunyar-te,
la nostra ànima s'esmicola pel dolor.
Pàtria catalana, filla de Montserrat,
escut de les Espanyes, bella terra
en veure't patir el cor prorromp en esclat.
No et deixis ensibornar pels qui no et volen
sinó per construir el seu feu particular
Nosaltres, el teus germans d'arreu la Hispanitat, sí t'estimem!
(Traducción: Dulce Cataluña, Patria de nuestro corazón / Cuando de nosotros te sentimos alejarte / nuestra alma se rompe en pedazos de dolor / Patria catalana, hija de Montserrat, escudo de las Españas, bella tierra / al verte sufrir el corazón prorrumpe en estallido / no te dejes embaucar por los que no te quieren / sino para construir su feudo particular / ¡Nosotros, tus hermanos de toda la Hispanidad, sí te amamos!)