En estos tiempos de crisis, faltos de ideas, de perspectiva, de norte, de guía, sólo hay una persona que se convertirá en nuestro mejor y único aliado. Nuestro Héroe. ¿Quieres conocerlo? Abre el vídeo (haciendo click en las letras pequeñas de abajo se puede ver en pantalla completa).
«El cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres» (Don Quijote a Sancho - II parte, capítulo 58)
23 abril 2010
21 abril 2010
Lo que podría ser una sentencia sobre subsidiariedad
Recurro de nuevo al tema de la subsidiariedad, esta vez un poco más sesudo, en lo que, a partir de unos hechos probados, se podría establecer una sentencia un poco sui generis. Ahí va:
ANTECEDENTES DE HECHO
Me lo contaron antes de que pasara y me han contado el desenlace. La historia resumida es ésta: En un lugar de la Mancha (por ejemplo) de cuyo nombre no quiero acordarme, un chaval o no tan chaval de nombre Audaz (como dice la canción: perquè vull), tenía una moto, prácticamente nueva. Un día se da cuenta de que se la acaban de robar, tras lo cual y después de la pertinente denuncia, se pone a preguntar a los porteros de la zona, vecinos y comerciantes de alrededor si vieron algo. Cabreado, busca y se informa también por internet sobre cómo conseguir y quién consigue piezas para motos. Al cabo de unos días (u horas) consigue un par de teléfonos. Uno de los contactos le asegura que tiene otro colega al que le "acaba de llegar" una moto de las características que buscaba Audaz. Una vez puestos en contacto, se citan para probarla y, en su caso, comprarla en un polígono industrial a las afueras del lugar. Todo ello, claro, sin facturas ni papeles "como favor". Audaz entonces llama a la Policía, se lo cuenta al inspector que lo flipa en colores con el chaval o no tan chaval. Decide la Polícía que "acompañaría" a Audaz y que, en caso de tratarse de su moto o si ello pudiese comprobarse, actuarían. Finalmente llega el día. Audaz reza y comprueba que la moto es la suya. La Policía actúa, realiza la detención y se pone en busca y captura de quienes están detrás de la "trama" de robo y re-venta de piezas y motos.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
Es otro ejemplo (éste real) de subsidiariedad o del cómo en ocasiones la sociedad menor o cuerpo intermedio es capaz de desarrollar más eficazmente sus funciones, actuando la de orden superior como mero apoyo de la primera. No quiere decir esto que deba ser siempre así. De hecho me pregunto ¿no pudo haber hecho lo mismo la Policía? En todo caso, es menester recobrar aquel lema tan necesario de "más sociedad, menos Estado". En definitiva, devolverle la vida y la vitalidad a la espontaneidad y desenvolvimiento de los cuerpos intermedios. En el tema de la seguridad, por ejemplo, el estado omnicomprensivo y excesivamente paternalista es donde primero y más abusivamente vemos este proceso de aniquilación de la espontaneidad y libertad de las sociedades menores. No caigamos en el individualismo que alimenta el dogma liberal, pero tampoco en la voracidad del Leviatán que, en el mejor de los casos, engendra seres raquíticos. La virtud, aquí, no está en el punto medio, sino en la huida de esta disyuntiva, esclava de unos parámetros revolucionarios, claramente fracasados. La clave: rescatar el principio de subidiariedad, como actualización de lo que antaño se denominó "fueros". Por no cerrarme a la seguridad, hablemos de economía, y citaré al gran Álvaro d'Ors, que criticaba inteligentemente una paradoja que ilustra a la perfección el sistema capitalista: el hecho de que antes se considere socios (o "dueños", en la concepción capitalista) de la empresa a quienes ponen el dinero y nada se juegan más que el obtener dividendos, y no considerar socios a quienes ponen toda su vida en ella y son los principales afectados por la marcha de la misma, tanto si son jefes como subordinados. Él lo decía mejor: "los trabajadores, que deberían serlo, no [quieren] ser socios y, en cambio, quieren ser socios los que, por no trabajar, no deberían serlo".
FALLO
Que desestimando como desestimamos la pretensión y el dogma una libertad abstracta e inconcreta, debemos confirmar y confirmamos la Tradición como fuente inagotable de sabiduría legislativa, en la que las libertades concretas de los cuerpos intermedios se ven respetadas y enriquecidas por un principio que hogaño denominaremos "subsidiariedad".
20 abril 2010
Ejemplo práctico de subsidiariedad (II)
De nuevo, los chinos (¡quién lo diría: los chinos!) nos muestran con ejemplo qué es la subsidiariedad.
17 abril 2010
Yo tampoco fui abusado por sacerdotes
Considero de justicia que me una yo también a la iniciativa que a su vez ha seguido el Embajador, poniendo mi nombre en esta lista (enorme, abrumadora) en la que somos inmensa la mayoría los que hemos tenido bastante trato con sacerdotes y nunca, ni por asomo, hemos sido víctimas de nada raro. Más bien todo lo contrario, guardamos una profunda gratitud y alegría de que se cruzasen en nuestra vida para, como pastores o amigos, llevarnos o acercanos más a Dios. Siguiendo el esquema, éstos son los principales:
- D. Samuel: el primero que recuerde. Clave en mi admiración y veneración por el sacerdocio. Tuve trato con él desde los 6 años, cura del colegio, que había sido uno de los primeros sacerdotes que llegaron a la prelatura de Yauyos (Perú). Me parecía tanta su ejemplaridad y piedad a la hora de celebrar la Misa, que por mucho tiempo quise seguir los caminos del sacerdocio. Con él hice mi primera confesión y después siempre le pedía que me confesara. De él aprendí a tener un trato directo, piadoso y cercano con Jesús en el Sagrario. También fui lector ávido de su "Biblia infantil", con la que empecé a conocer la acción de Dios en la historia y su Palabra. Se marchó al poco tiempo a su tierra natal, Teruel, y mantuvimos después correspondencia por carta.
- D. Pedro: fui su monaguillo hasta los 11 años en la parroquia. Todos los domingos y fiestas de precepto, media hora antes de Misa iba y preparábamos el altar, las lecturas, etc. Un buen amigo con quien, además, podía charlar y reir. La bondad personificada. Recuerdo que, poco más de un año después de irme de Valencia, fui unos días por no recuerdo qué motivo y me pasé para saludarle a su casa, tomamos café (soy cafetero desde los inicios) y nos pusimos al día. Ya había visto que mi vocación no pasaba por el sacerdocio y estuvimos hablando de la vocación cristiana. También mantuve correspondencia por carta durante años (sobre todo en Navidad).
- D. Rogelio: sin duda, quien forjó mi vida interior y a quien agradezco su exigencia y paciecia en limar mis defectos en la vida humana y cristiana, lo cual aún hoy conservo como tesoro, echando mano de aquellos consejos y directrices que, como Director Espiritual, me daba para mi mayor formación. No faltaron los choques de caracteres, pero no debió de ser nada fácil lidiar con un chaval adolescente de 14 a 16 años, de la clase indómita que era yo. ¡Menuda tela con la que tuvo que lidiar! Y sin embargo, todo lo que de él aprendí es mi mayor activo para mi felicidad y vida en Dios.
- D. Luis: tuve menos trato, pero consiguió, sólo con su ejemplo, animar a que en una parroquia de un pueblo de la sierra de Madrid volviera al uso del alzacuellos. En verano me confesaba con él y alguna vez nos fuimos a hacer una romería a la Virgen. Un buen sacerdote bueno (y no es redundante) y valiente.
- Mn. D. José Luis: con quien me confieso de vez en cuando en una Parroquia de Madrid. Siempre atento y un pastor en la administración del sacramento. Una vez, hace años, me dijo que no rezara por tener novia, sino por que Dios me diera una buena novia. Se cumplió con creces.
- D. Enrique, D. Javier, D. Jorge... y todos los que, en diferentes etapas (normalmente coincidiendo con cursos académicos) han llevado la árdua tarea de dirigir mi Alma. O todos los que conocí en los colegios por los que pasé, en diferentes ciudades de España. Los sacerdotes que dirigían las convivencias a las que he asistido toda mi vida. Con los que me confesé durante el medio año que estuve en Estados Unidos y el otro medio en Francia (por variedad geográfica que no sea).
A todos, mi infinita gratitud y veneración como santos sacerdotes de Cristo. Como dice Orisson, yo SÍ me fío de los curas.
04 abril 2010
6 toros, 6 para Daniel Luque (y Morante en Sevilla)
Muy arriesgado lo que va a hacer este chico hoy en Las Ventas. 6 toros, 6 para él sólo. Antes, sólo los que tenían una carrera muy consolidada se atrevían con esto. Pero Daniel Luque es diferente: muy valiente y tirao p'alante. Eso está muy bien, pero el riesgo de pegarse un castañazo es alto.
El año pasado le ví por primera vez en San Isidro, y desde entonces me comprometí a seguirlo de cerca, por las magníficas sensaciones que despertó. Hoy, domingo de Resurrección, repito, y le veré en el coso venteño con inmejorable compañía ;)
¡Ojalá tenga suerte! Después del fiasco del domingo pasado, hay ganas de buen toreo. Y yo, personalmente, de que Daniel tenga un gran día.
Pd.: No me olvido de que hoy también, Morante en la Maestranza. ¡Suerte, maestro!
03 abril 2010
En defensa del Papa
"Seréis entregados por padres y hermanos y parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados por todos a causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. Con vuestra perseverancia salvaréis muchas almas" (Lucas 21, 16-19)
"Si me han perseguido a mí, también a vosotros os perseguirán" (Juan 15, 20)
"Todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución" (2 Tim. 3, 12)
He traído estas tres citas del Evangelio para poner en contexto la oleada de acusaciones y difamaciones que estamos viviendo estos días contra el Papa y contra la Iglesia. No es un momento fácil. Los cristianos, más que nunca, debemos ser conscientes de nuestra responsabilidad.
Estos días me ha venido a la cabeza una frase de San Josemaría, que también me ha servido para comprender mejor lo sucedido con Marcial Maciel, el nefasto fundador de los Legionarios de Cristo: la enseñanza decía que, lejos de la gracia divina y abandonados en la lucha, todos somos capaces de los mayores errores y de los mayores horrores. Esta frase, que me pareció al principio una exageración, con los años he aprendido que es una verdad como un templo y que está en el origen de muchos de los males de la Iglesia. El propio Papa, en la paternal y magistral carta a los católicos de Irlanda, situó el abandono de la "confesión frecuente, la oración diaria y los retiros anuales" como una de las causas principales de todo lo que estamos viviendo. Por eso, los culpables de abusos son responsables de sus actos y reos de la peor de las condenas, puesto que como sacerdotes tenían la gracia y los medios para una vida santa, pero en algún momento de su lucha se abandonaron al mal y éste les condujo al abismo de la perversión.
Pero aprovechando este grave mal que ha sido en ocasiones mal llevado por los pastores de la Iglesia, está sirviendo de pretexto para un ataque furibundo y falso al Papa y a toda la Iglesia, que está totalmente injustificado. Muchos y mucho mejor de lo que yo pudiera, han respondido el por qué: en Zenit.org, Rafael Navarro-Valls, Juan Manuel de Prada en el ABC, en el magnífico blog "La Iglesia en la Prensa", el propio juez que investigó el caso de los niños sordos de Milwakee, y muchos que han dado su opinión. Me remito a ellos para el grueso de los argumentos y los datos que ponen en evidencia la mala fe de quienes injustamente atacan al Papa.
Aún así, no me resisto a señalar la hipocresía y falsedad de los que asocian pederastia a la Iglesia Católica. Porque ese es el fin último: manchar a la propia institución, asociando de forma intrínseca la perversión e Iglesia. Algunos nos han casi prohibido que hablemos de porcentajes o comparemos dichos casos a los que se cometen por personas que no son sacerdotes, como si eso fuese escurrir el bulto. Pues no señor. En Alemania se hizo el estudio que comprobó que, del total de los casos, menos de un 0,5% eran cometidos por sacerdotes. ¿Qué hemos de extraer de ese dato? Pues negar la mayor: que la Iglesia es de la principal responsable de tales casos. Que es más grave por tratarse de sacerdotes: de acuerdo, pero cada cosa en su sitio. Algunos pastores cometieron errores en cómo los gestionaron y soy partidario de dureza y reparación a las víctimas más allá de lo estrictamente justo. Pero no hemos de tolerar que quienes no poseen autoridad moral para enseñar a la Iglesia se erijan en sus vergudos. Porque hay un hecho incontrovertido (o debería serlo): que si al mundo hoy le parece todavía un horror la pederastia es gracias al legado moral del cristianismo. Como muestra, el partido holandés que estuvo defendiendo durante años su legalización, o los "matrimonios" que se conciertan en el mundo musulmán entre ancianos y niñas pre-púberes.
En todo caso, como he leído recientemente, a la progresía atea le pareció muy mal la inquisición (o la caricatura que se montaron de ella), pero cuando supieron cómo utilizarla para su propio beneficio, bien que la están utilizando.
En conclusión, nosotros, fieles de a pie, únicamente nos queda rezar, tomar nota, defender al Papa y llevar una vida santa, santa y santa. No queda otra: santidad.
Oremus pro Papa: Dominus conservet eum, et vivíficet eum, et beautum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum eius
Estos días me ha venido a la cabeza una frase de San Josemaría, que también me ha servido para comprender mejor lo sucedido con Marcial Maciel, el nefasto fundador de los Legionarios de Cristo: la enseñanza decía que, lejos de la gracia divina y abandonados en la lucha, todos somos capaces de los mayores errores y de los mayores horrores. Esta frase, que me pareció al principio una exageración, con los años he aprendido que es una verdad como un templo y que está en el origen de muchos de los males de la Iglesia. El propio Papa, en la paternal y magistral carta a los católicos de Irlanda, situó el abandono de la "confesión frecuente, la oración diaria y los retiros anuales" como una de las causas principales de todo lo que estamos viviendo. Por eso, los culpables de abusos son responsables de sus actos y reos de la peor de las condenas, puesto que como sacerdotes tenían la gracia y los medios para una vida santa, pero en algún momento de su lucha se abandonaron al mal y éste les condujo al abismo de la perversión.
Pero aprovechando este grave mal que ha sido en ocasiones mal llevado por los pastores de la Iglesia, está sirviendo de pretexto para un ataque furibundo y falso al Papa y a toda la Iglesia, que está totalmente injustificado. Muchos y mucho mejor de lo que yo pudiera, han respondido el por qué: en Zenit.org, Rafael Navarro-Valls, Juan Manuel de Prada en el ABC, en el magnífico blog "La Iglesia en la Prensa", el propio juez que investigó el caso de los niños sordos de Milwakee, y muchos que han dado su opinión. Me remito a ellos para el grueso de los argumentos y los datos que ponen en evidencia la mala fe de quienes injustamente atacan al Papa.
Aún así, no me resisto a señalar la hipocresía y falsedad de los que asocian pederastia a la Iglesia Católica. Porque ese es el fin último: manchar a la propia institución, asociando de forma intrínseca la perversión e Iglesia. Algunos nos han casi prohibido que hablemos de porcentajes o comparemos dichos casos a los que se cometen por personas que no son sacerdotes, como si eso fuese escurrir el bulto. Pues no señor. En Alemania se hizo el estudio que comprobó que, del total de los casos, menos de un 0,5% eran cometidos por sacerdotes. ¿Qué hemos de extraer de ese dato? Pues negar la mayor: que la Iglesia es de la principal responsable de tales casos. Que es más grave por tratarse de sacerdotes: de acuerdo, pero cada cosa en su sitio. Algunos pastores cometieron errores en cómo los gestionaron y soy partidario de dureza y reparación a las víctimas más allá de lo estrictamente justo. Pero no hemos de tolerar que quienes no poseen autoridad moral para enseñar a la Iglesia se erijan en sus vergudos. Porque hay un hecho incontrovertido (o debería serlo): que si al mundo hoy le parece todavía un horror la pederastia es gracias al legado moral del cristianismo. Como muestra, el partido holandés que estuvo defendiendo durante años su legalización, o los "matrimonios" que se conciertan en el mundo musulmán entre ancianos y niñas pre-púberes.
En todo caso, como he leído recientemente, a la progresía atea le pareció muy mal la inquisición (o la caricatura que se montaron de ella), pero cuando supieron cómo utilizarla para su propio beneficio, bien que la están utilizando.
En conclusión, nosotros, fieles de a pie, únicamente nos queda rezar, tomar nota, defender al Papa y llevar una vida santa, santa y santa. No queda otra: santidad.
Oremus pro Papa: Dominus conservet eum, et vivíficet eum, et beautum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum eius
23 marzo 2010
Lo que recuerdo de don Álvaro del Portillo (indirectamente)
No es habitual que dedique alguna entrada (y llevo dos seguidas) al Opus Dei, del cual no soy miembro aunque me considero hijo y heredero espiritual de San Josemaría y de la Obra. De ella recibí gran parte de mi formación y mi fe (gracias a mis padres, por supuesto), por lo que estoy tremenda y eternamente agradecido. Hoy se cumple el 16º aniversario del dies natalis de don Álvaro del Portillo, sucesor de San Josemaría y primer Prelado de la Obra. De él, Juan Pablo II dijo que fue “servidor bueno y fiel”. Son innumerables las anécdotas de su fidelidad filial y servicio al Fundador, cumpliendo todos los encargos aunque tuviera 40 de fiebre. En mi caso particular, los recuerdos que tengo de él en vida los vinculo con mi abuela materna, a la sazón supernumeraria e hija fiel del Opus Dei. En concreto, dos recuerdos.
Uno de ellos se remonta, precisamente, a un 23 de marzo de 1994, día de su fallecimiento. Nos lo comunicaron en clase y, a pesar de que no pasaba de los 10 años, conocía quién era, por lo que me impresionó bastante. Esa misma mañana, D. Álvaro había celebrado la Santa Misa en el Cenáculo de la Última Cena, en Jerusalén, lo que sin duda fue un último regalo de Dios. No recuerdo el por qué, mis abuelos se encontraban pasando unos días en nuestra casa. Cuando llegué, mi abuela nos recogió en la ruta y le comenté lo del fallecimiento del Padre, del que ya estaba enterada. Nos fuimos esa tarde a la Misa-funeral que se celebró en la Catedral de Valencia, presidida por el Arzobispo. De aquella Misa recuerdo poco, salvo que estaba llenísima y tuvimos que estar toda la ceremonia de pie. Para mí no supuso mucho, pero para mi abuela supongo que sería un fastidio, ya que el cáncer contra el que luchaba desde hacía años la tenía débil, a pesar de lo fuerte que era. Como siempre, ni se quejó ni pidió que le dejaran sentarse. A la hora de comulgar yo sólo tenía una obsesión de crío: comulgar de manos del Arzobispo. No fue fácil, pero lo conseguí y volví triunfante a donde estaba mi abuela, que comulgó de uno de los sacerdotes que se acercaron por los pasillos.
El otro, más que recuerdo es una carta que, con motivo de la enfermedad de mi abuela, el Padre le dirigió a través de la Asesoría Regional de la Obra, en la que la bendecía y le animaba a seguir luchando y ofreciendo sus sufrimientos por la Iglesia y por la Obra. Pocos años después, mi abuela moría, consumida por el cáncer y pidiéndonos que no lloráramos por ella, pues había sido una persona muy feliz “acompañada por la fe y andando de la mano de Dios” (así lo escribió). Guardo dicha carta como un tesoro de correspondencia entre dos santos (aunque no canonizados): don Álvaro del Portillo y mi abuela y aunque el día de hoy es el de don Álvaro, por estas cosas de la vida, no puedo evitar unir su recuerdo (¡con alegría!) al de mi abuela, que en el Cielo seguro que está.
21 marzo 2010
San José
El pasado viernes fue San José y, aunque viene con dos días de retraso, os invito a que veáis este vídeo de San Josemaría sobre la devoción al padre putativo de Jesús.
18 marzo 2010
¡Vuelve, Esquilache!
¡Vuelve Esquilache! Vuelve, y proclama el contraste de los tiempos que te tocaron vivir. Asómbrate de la docilidad de un pueblo indómito que antaño se alzaba contra su ministro de hacienda y hogaño besa el zapato de quien le hurga los rincones más recónditos de su impúdica intimidad. Tus sucesores aprendieron del Conde de Aranda que, comprendiendo el natural carácter del español, asumieron que nada podía el más poderoso déspota si ante él se erguía el orgullo de una nación como la española. Sin que tú nos lo impusieras, colgamos el sombrero de ala ancha, pero no consentimos que nos tocaran el bolsillo so pretexto de un paternalismo que nadie os había pedido. Pero te tengo compasión. Dentro de unas semanas, el domingo de Ramos, te acordarás de cómo el español se rebeló contra el expolio y exigió del rey la bajada del precio de los bienes de primera necesidad. Nace la compasión, de imaginar el desconcierto que debe de suscitar en alguien como tú –después de “aquello”, te tutearé- observar que quienes ocupan tu lugar son atribuidos de mucho más poder y que les funciona el paternalismo falso como máximo argumento justificador de las mayores tropelías. Debes de pensar que España no es España, aunque bien podrías concluir que sin sangre no hay ser vivo, y cuando la horchata es lo que corre por las venas de un pueblo, ese pueblo no está vivo.
¡Vuelve Esquilache! Vuelve, y recuérdale a España que antes que expoliada, le exigía al rey la expulsión de sus ministros.
* Y esto podría venir a cuento de la subida del IVA que, como sombrero de tres picos, y punta de un iceberg mucho más grande y profundo, debería servir para resucitar el alma de la sociedad española.
06 marzo 2010
¡Mar afuera!
En esta entrada voy a ceder la palabra. No me resisto, sin embargo, a escribir una pequeña introducción. "Mar afuera" es cómo Mari Mar se llama a sí misma, "porque es lo contrario a Mar adentro", dice. El mensaje está tan claro que es ocioso explayarse más. Hace un par de años TVE hizo un documental sobre ella que os recomiendo a la de ya que veáis. "Mar afuera" se puede ver, pinchando aquí (web de RTVE), en este enlace que os dejo. Ella es un regalo, fuente de vitalidad y lección para nosotros, quejicas empedernidos por los pocos baches que podemos encontrar en el caminar. María del Mar García Garrido es una chica de 24 años con una cruz en forma de enfermedad degenerativa, la mayor de seis hermanos, estudiante de periodismo y apasionada por Dios y la Vida. La conocí gracias a mi novia, que la conoce desde hace muchos años. Hace un par de semanas fui de acompañante privilegiado de ellas dos (junto a la madre de Mari Mar y otra chica que la asiste), al Vía Crucis presidido por la Cruz y el icono de la Jornada Mundial de la Juventud (que se celebrará en Madrid en 2011). Su testimonio iba a leerse en la segunda estación del Vía Crucis y, para facilitar la labor, mi novia leyó buena parte del texto que preparó Mari Mar. Le pedí que me dejara publicarlo en el blog, y aquí está, para mis contados lectores, de regalo de Cuaresma:
El Amor y la alegría son base en nuestra vida
Hola a todos, me llamo María del Mar, tengo 24 años, soy la mayor de seis hermanos, estoy en silla de ruedas por una enfermedad degenerativa sin diagnóstico desde los seis años pero eso no quita que tenga ganas de vivir, la prueba de ello es que estudio cuarto de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.
Pues bien, esta es mi cruz. “La alegría tiene sus raíces en forma de cruz”: cuando tienes a tu alrededor gente que te quiere esa cruz pasa a un segundo plano y le quitas importancia. Pienso que para llevar una cruz, hace falta creer en Dios, ayudar a los demás, dar tu amor y dejarte ayudar.
Los que estáis hoy aquí podéis ver o pensar que en mis circunstancias una persona no puede ser feliz. Yo pienso que la felicidad procede de estar cerca de Dios, eso no significa que en el día a día las cosas no cuesten, ni sienta mis limitaciones….
En la vida nos encontramos obstáculos; Tenemos dos opciones: dejarnos caer o seguir adelante. Yo he optado por seguir adelante y cada obstáculo me hace cada vez más fuerte.
Es más, como sabemos que Dios es nuestro Padre, todo lo que recibimos de Él es bueno, no nos va a mandar algo que no podamos llevar, sino que siempre nos da la fuerza para continuar, pase lo que pase.
Como habréis podido ver, en esta sociedad no se valora el gran regalo que tenemos, que es la vida. Les parecemos inútiles tanto física como psicológicamente. Ellos no se dan cuenta; pero los enfermos somos el tesoro de la Iglesia y la presencia viva de Cristo en la Tierra.
El camino a la Santidad es muy misterioso y en mi caso yo he descubierto que mi enfermedad es el camino para estar unida a Jesús, mi verdadero apoyo. Gracias, Señor, porque Tú eres la verdadera Vida, y Tú le das sentido a nuestra vida y a nuestro dolor.
******
¡Gracias, Mari Mar!
Os dejo el vídeo del Vía Crucis:
Con la opinión hemos topado
Cada vez me voy convenciendo más de que en el debate sobre los toros hay más enjundia de la que superficialmente se nos antoja. Ya tuvimos ocasión de comentar en este blog el paralelismo entre la cuestión del aborto y el argumentario antitaurino. La reducción del patrón de pensamiento al sentimiento como verdad, es la causa de que muchos de aquellos que se sienten “heridos en su sensibilidad” por la fiesta de los toros, no mueven una ceja al contemplar impávidos la matanza indiscriminada y mucho más sangrienta y atroz de millones y millones de niños que no ven la luz por mor de la sacrosanta y canonizada liberación (sic) femenina. Y ello es “causa” porque mientras la sangre del feto es cuidadosamente limpiada en la pulcritud del negocio abortista, no pasa nada; y mientras la sangre del toro es derramada con bravura y valentía en el ruedo ante los ojos de unos cientos de desalmados, el espectáculo escandaliza a los nuevos meapilas del progreso. Vivimos en una sociedad moderna y libre (o “liberada”, más bien) en el que las rositas de pitiminí nos adornan el pensamiento sobre una existencia cada vez más borreguil y enemiga de cualquier atisbo de dolor, sangre o lucha. Por eso, si la voluntad suprema de la madre se ve en algún modo violentada por la asunción de su propia responsabilidad ¡acabemos con la responsabilidad!, es decir, matemos al niño. Eso sí, en la clínica, con todas las comodidades y la sangre bien limpiada. Nada de dolor, nada de lucha, nada de niños ni de toros en la plaza.
Pero bien, decía al principio que tiene más enjundia lo de los toros porque sirve de muestra de otra característica más de la sociedad moderna: la voracidad por el posicionamiento cerril y atrincherado. En efecto, desde que “nosotros mismos con nosotros” nos dimos el sistema que tenemos, “nosotros” somos la fuente y origen de las verdades más contundentes, porque la soberanía soberana del pueblo nos ha convertido en dioses de la voluntad popular. Y ¿quién le va a exigir a un dios que piense o justifique su pensar, si es dueño de su ser, su destino y hasta de su pasado? Por eso, la cada vez menos exigencia de la argumentación fundada, del buscar la verdad o del “estudio” de los temas para alcanzar un criterio ponderado. Del mismo modo, nada de humildad y de reconocimiento de la incapacidad de uno para opinar sobre tal o cual cuestión que se le escapa o que requiere cierto (o mucho) estudio. No, aquí estamos para regir los destinos del conjunto. Vivimos la fiebre de la opinión. Cada tema o cuestión social despierta una obsesión enfermiza por opinar. Ahí tenemos cientos de encuestas cada día sobre los temas más dispares, o las tertulias en radio o TV en que lo mismo se habla sobre los problemas personales de alguien, que de las causas de un accidente de avión. Unos desafían las verdades más profundas de la fe católica sin haber abierto nunca un libro de teología o de moral, o se quedan con el primero que cayó en sus manos. Otros, se adhieren con ardor a la primera causa que satisface sus arrebatos emocionales o gustos personales. Al coronar la opinión (plural por definición), en detrimento de la verdad (única por definición) es lógico que aquélla impregne todos y cada uno de los aspectos de la existencia. Como cuando se abre un dique tras las lluvias torrenciales, así una sociedad que proclama el “pluralismo político” como valor superior de su ordenamiento (art. 1.1 de la Constitución ) deja que fluya la opinión por doquier y sin control. Se da carta de naturaleza a la opinión por el mero hecho de ser opinión, por lo cual, deja de tener sentido fundamentar los argumentos, por innecesario. Lo dicho sobre una cuestión, al tener un cimiento tan endeble de su fundamento en sí mismo (en imitación burda de Dios), debe echar mano del cerrilismo para imponerse, o bien adopta la pasividad o indiferentismo respecto de los demás. No hay alternativa posible.
Todo lo cual, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y puestos a hacer derivadas, me venía a la mente cuando he leído el reciente libro (muy pequeño: 82 páginas) del filósofo francés Francis Wolff “50 razones para defender la corrida de toros”. No es el libro impecable, pero sí la batería de razones de mayor sentido común y datos elocuentes que deja en flagrante evidencia (permítaseme la redundancia) a quienes se empeñan en no pensar y atacar la fiesta del toro.
15 febrero 2010
La conquista de México y dos libros
Este fin de semana me he terminado el libro "el dios de la lluvia llora sobre México", del escritor húngaro László Passuth. Ha sido mi segunda lectura histórico-novelesca sobre la conquista de México por los españoles. La primera fue "el corazón de piedra verde" de Salvador de Madariaga, en junio de 2009. Son dos libros distintos y complementarios que requieren valoraciones de distinta naturaleza, aunque recomiendo encarecidamente la lectura de ambos. El de Madariaga me resultó de lectura más trepidante desde el principio y, desde un punto de vista literario, magistral y difícil de dejar. Cada capítulo de la novela te adentra en el mundo de la España del siglo XVI o de la vida en Anáhuac antes de la llegada de Hernán Cortés, a través de Alonso Manrique, desde Castilla y Xúchitl, hija del rey Nezahualpilli, desde Texcoco, hasta el encuentro entre las dos civilizaciones, personificadas en ambos. En el que me acabo de leer, la trama prescinde de historias como la de Alonso y Xúchtil en "el corazón de piedra verde" y se atiene mucho más a los hechos históricos, en un estilo más puramente narrativo, teniendo Hernán Cortés el máximo protagonismo de la trama, sin las introspecciones de los personajes con que Madariaga enriquece su libro. En el de Passuth destaca, desde mi punto de vista, la visión general de la Conquista, sin dejar por ello de detenerse en los grandes "pequeños" acontecimientos de la gran empresa española. El libro es conocido, en especial, por la descrición de la Noche Triste, aunque a mí me fascinó mucho más la de la batalla de Otumba, cuando los españoles, huidos desde Tenochtitlán perdiendo todo el oro y en peligro todo el esfuerzo de años de penalidades, guerras y hambre, fueron alcanzados por los Aztecas en un intento de acabar definitivamente con ellos, en su huida hacia Tlaxcala, ciudad aliada de España -y vencieron. Tampoco tienen exclusión en el libro las miserias personales de los hombres que, empero, encabezaron tan heróica proeza de conquistar todo un imperio como el Azteca para el rey Don Carlos y el servicio a un pueblo para la fe de Cristo. Eran hombres guerreros, rudos y, en más de una ocasión, desesperados que, no obstante, quedaron horrorizados por las imágenes diablescas de sus deidades y la insaciable sed de sangre y brutalidad con que aplacaban su ira. La ambición por el oro y la flaqueza de la carne se hacen presentes en la novela, como también las denuncias de Fray Bartolomé de las Casas respecto de los abusos de algunos españoles tras la Conquista. En cualquier caso, son los españoles quienes protegen y salvan a los indios, e indignos de llamarse tal quienes abusaron de ellos.
El hilo conductor de "el dios de la lluvia llora sobre México" pende de la vida de Hernán Cortés, desde el primer día que acude, llevado por su padre (un hidalgo, veterano en la lucha contra el moro al servicio de los Reyes Católicos) a la universidad de Salamanca, en la que es alumno del profesor Nebrija, pasando por sus correrías en su natal Medellín y su labor en La Española que, apenas unos años antes, pisara por primera vez el Almirante Colón. Igualmente, su partida hacia México-Tenochtitlán, a pesar de los intentos de Moctezuma por que no avanzase hasta la ciudad. Todo ello, siempre bajo la firme convicción de servir al rey Don Carlos y ganar almas para Cristo, con la compañía fiel y mediadora de Malinalli o, en su nombre de bautizada, doña Marina, que alumbró al primer mestizo, Martín Cortés. Tan vocación de servicio se pone de manifiesto en que Cortés, al tocar España de nuevo, tras 25 años de conquista, se recluye en un monasterio franciscano unos días de penitencia por sus pecados y los errores cometidos, entre ellos, la autorización de la tortura y la muerte en Honduras de Cuauhtémoc, pero con la conciencia de haber servido de instrumento a Dios y a España en la conquista de un Nuevo Mundo.
Cuento todas estas cosas que son conocidas por todos o, si no, buena ocasión es leerse el libro y aprender una de las páginas más gloriosas de la historia de España al tiempo que uno disfruta de una lectura amena, entretenida y útil. Escrito por un húngaro, nos muestra en qué consistió este gran hito español: cómo fue y los ideales más altos (y también los bajos) que la impulsaron. "El corazón de piedra verde", más novelesco, pero cargado de conocimiento de la cultura Azteca (sus ritos ancestrales y sanguinarios) y de los resortes más profundos de la fe católica vivida por un español, nos aporta una visión más profunda a la par que amena, y más centrada en el contraste entre el Viejo y el Nuevo Mundo.
No serán estos dos los últimos libros que me lea sobre México, un país al que me une un cariño especial, aunque sea en otra ocasión cuando cuente mi historia personal con el país de Guadalupe, del indio Juan Diego, y obra hermosa de extremeños, vascos, castellanos y españoles todos. Como tampoco dejaré de interesarme por toda la Empresa que para Dios ganó España en América.
08 febrero 2010
El curro
Una pista de por qué no he actualizado el blog en una semana:
Dice lo siguiente:
J: Como de costumbre, ayer trabajé hasta media noche, Mamá.
MAMÁ: Bueno, al menos ganaste dinero extra.
J: No me pagan por las horas extra.
MAMÁ: Bueno, al menos fue por trabajo importante.
J: No mucho.
J: Mi jefe me mandó cambiar algunas diapositivas de una presentación, pero los cambios la empeoraron.
MAMÁ: Al menos vas preparado para la reunión.
J: Se ha cancelado.
J: Pero da igual, porque no van a financiar la operación.
MAMÁ: O sea, que has trabajado gratis para empeorar la presentación para una reunión que no tendrá lugar y una operación que no va a salir adelante...
J: Sip
MAMÁ: Ah! debes de trabajar en un despacho de abogados.
Pd.: Que conste: todo parecido con la realidad es pura coincidencia, y los cambios de los jefes siempre son para mejorar el trabajo, que uno no pasa de principiante.
02 febrero 2010
Edulcoración cristiana
Ya que últimamente no voy muy sobrado de tiempo, me conformo con compartir lo que otros, mucho mejor que un servidor, nos deleitan en sus blogs. El de hoy es el de Fray Rabieta, todo un descubrimiento argentino que, en la entrada de ayer, se despachaba con sus feligreses de esta guisa:
Esto se me está haciendo largo, pero no hay más remedio, tan estúpidos son los cristianos de nuestro tiempo—como los de la Parroquia de al lado que piensan que con tratarnos todos dulcemente se arregla todo. Y de ahí su horror ante la Inquisición, que le ahorró a España miles de muertes en guerras religiosas en el resto de Europa, su escándalo ante las Cruzadas, las gestas de la caballería o los ejércitos papales. Pero no se escandalizan, se les hacen los dedos huéspedes con la desecración litúrgica, con el genocidio encubierto de un aborto por segundo, con las dos bombas atómicas arrojadas sobre poblaciones civiles ni con los homosexuales ¡adoptando chicos! (En USA un juez dijo que era perfectamente legítimo, a menos que fumen).
No obstante, pásense y leas la entrada completa (aunque les advierto de que, como se suele decir, no es apta para cardíacos).
* Pd.: Para mis coetáneos logsianos: Edulcorar: 3. Embellecer o mejorar falsamente algo.
31 enero 2010
A vueltas con el dichoso referéndum
Lo acabo de leer desde el blog de Séneka, y lo copio aquí porque me ha parecido brillante la exposición de las razones por las cuales es un tremendo error la convocatoria del referéndum por la Vida.
Os dejo el enlace, por si alguien todavía no lo ha leído:
La reacción airada y acomplejada de los de Hazte oír es digna de enmarcar en la galería de los "quiero y no puedo", pero sobre las demás cosas lo que me alarma es la subyacente falta de formación (o profundización en la formación recibida) de quienes de manera incomprensiblemente entusiasta la secundan. Esta semana mantuvimos un breve intercambio de argumentos sobre la cuestión en Infocatólica con motivo del muy acertado comunicado de la CTC en el que se recordaba que la Vida no puede depender de los votos, por muy buenas que sean las intenciones, lo cual, desde mi punto de vista, no deja de ser una ilegítima justificación de los medios por los fines buscados. En dichos comentarios se puso de manifiesto que queda mucha tarea por hacer, aunque por orden: primero mucha oración, luego expiación y en tercer lugar acción. Por orden, pero las tres.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








