24 diciembre 2010

Sobre Iesu Communio (II)

Las Hermanas Iesu Communio han explicado los aspectos principales de la aprobación del instituto Iesu Communio: lo podéis leer aquí

Extraigo solo un párrafo:
"Como religiosas contemplativas, las hermanas nos sentimos llamadas a ser por entero de Jesucristo, a estar con Él y permanecer en vela para orar sin interrupción por los hijos que nos han sido confiados: "Que ninguno se pierda" (Jn 6, 39). Ser posada del Buen Samaritano, una casa abierta, donde los peregrinos sedientos y heridos puedan encontrarse con Jesucristo Redentor y experimentar que han sido acogidos en la oración y presentados al Padre, esperados como hijos por la Madre Iglesia; lugar de encuentro para avivar en comunión y presentados al Padre, esperados como hijos por la Madre Iglesia; lugar de encuentro para avivar en comunión nuestra fe hasta hacer arder el deseo de santidad como plenitud de vida."
Espero que se vayan, poco a poco, despejando las dudas y críticas temerarias sobre estas hermanas. Y, en todo caso, que mantengamos todos la prudencia suficiente como para rezar y mortificarnos por ellas, durante los cinco años ad experimentum que se les han otorgado.

Laus Deo!

12 diciembre 2010

Sobre Iesu Communio

La vida cristiana, la vida de la Iglesia, es siempre una novedad, un hito en la historia de los hombres, y no tiene otro fin que la Verdad, que es la persona de Cristo. Y Cristo, que es Dios, es el mismo hoy, ayer y siempre. Quienes cambian, quienes mutan, se degeneran o revitalizan son los hombres, en función de que permitamos a la Gracia romper las ataduras del hombre viejo, esclavo del pecado, para abrazar la libertad y la alegría de los Hijos de Dios, redimidos por Cristo de una vez para siempre en esa Cruz que se actualiza incruentamente todos los días en el Santo Sacrificio del Altar (la Santa Misa). Y como quiera que los hombres en cada época necesitan que se les anuncie la Buena Nueva, es para ellos como una novedad que les despoja de su ceguera de pecadores para "descubrir" la novedad de las viejas verdades. A lo largo de la historia de la humanidad, Dios, en su misericordia, ha convocado a la  Iglesia en cada tiempo, también según sus formas, a descubrir una vez más la Fe que nos transmitieron los Apóstoles, y para ello se ha servido de instrumentos más o menos débiles, más o menos heroicos, más o menos conscientes, más o menos sencillos o pecadores.

Sirva esta introducción para situar en contexto la creación del Instituto Religioso (ver c. 607 y ss. del Código de Derecho Canónico) Iesu communio, que hasta "ayer" eran conocidas como las Clarisas de Lerma. Pero nada en la Iglesia parece ser pacífico hoy en día. No estando en absoluto de acuerdo, tampoco voy a descalificar las suspicacias que, nada más publicarse la noticia, han surgido en algunos medios digitales (por ejemplo, ReL, InfoCatólica, blog de Terzio). Y por una razón de justicia: yo mismo las tuve en cierta medida cuando leí por primera vez sobre el mal llamado "fenómeno" de Lerma. Suspicacias que se disiparon, primero con información y luego por conocimiento de causa. A la vista de lo que pienso y las críticas, suspicacias, sospechas o, incluso calumnias que he leído, paso a continuación a exponer cuáles son los puntos fundamentales por los que creo que no ha lugar a las mismas:

A) Sobre quiénes son y qué hacen las monjas de La Aguilera y Lerma:

1. Sin querer definir o categorizar, sí diré que las monjas de Lerma y La Aguilera son una comunidad boyante de religiosas que han entregado su vida entera a Dios y a la Iglesia. ¡Su vida entera! No perdamos esto de vista. Además, se trata de mujeres de fe y una vida intensa de oración, en comunión con la Iglesia y ansiosas por contar y decirle a todo el mundo que la alegría de ser Hijos de Dios en nuestra Santa Madre Iglesia es algo al alcance de todo el mundo, cada uno en su estado pero eso sí, entregándose por completo a Cristo. La alegría desbordante como consecuencia de la vida en la Gracia es el mensaje fundamental que yo percibí al conocerlas. 

2. Asimismo, otra nota, no sé si característica, es que no pocas de las chicas de Lerma-La Aguilera encontraron su vocación tras un proceso personal de redescubrimiento de la fe después de haberla perdido o haberse dejado llevar, como la mayoría de coetáneos míos y no tan míos, a una vida pecaminosa o, cuanto menos, frívola y vacía por completo de Dios. Es decir, la comunidad ha sido el origen y punto de llegada de auténticas conversiones. Muchas son realmente hijas pródigas a las que Dios, como Padre, les ha preparado el gran banquete del descubrimiento y la vida de una vocación consagrada. Puedo afirmar sin temor a nada que tras algunas historias de vuelta al Padre ha habido (de alguna soy testigo) hechos inexplicables si no es por la actuación Divina

3. Dejo en tercer lugar el hecho de que sean jóvenes, en gran medida con carreras universitarias, inteligentes y habiéndose encontrado con Cristo en medio de una exitosa carrera profesional en un bufete, con la vida resuelta, en una farmacia, en el mundo de las telecomunicaciones, etc. Que sean guapas o no me importa un pepino. Como si son cardos borriqueros. El hecho es que lo son, pero aunque ya dijo Dostoyevski que "la belleza salvará al mundo", también dijo que esa belleza era Cristo.

4. Durante su larga formación, me consta que ésta es bastante completa, enriqueciéndose por supuesto de los grandes santos de la Iglesia, también de Santa Clara.

B) ¿Novedad?, ¿clarisas?

5. Sobre la creación del nuevo Instituto Religioso, recomiendo una pequeña dosis de prudencia. Un mínimo, al menos, hasta que se les otorguen los documentos definitivos en virtud de los cuales se regirá internamente. 

6. Sobre la salida de la Orden de Hermanas clarisas he llegado a leer hasta la acusación o sospecha de una "hermenéutica de la ruptura" (sic), alegando que si de revitalizar se trata, ¿por qué no revitalizar las comunidades en peligro de extinción? Pues bien:

6.1 Primero una pequeña consideración general: entiendo que tras la vorágine que ha sufrido la Iglesia en los últimos 40 años se despierte una especie celo vigilante para asegurarse de que toda iniciativa sea santa y en comunión con la Iglesia y la Tradición. De ese celo, yo mismo participo. Ahora bien, no se puede caer tampoco en el exceso de celo que ahogue a priori cualquier nueva realidad que asome la cabeza. Porque lo de Lerma participa 100% de la Tradición de la Iglesia, en tanto que ésta es dinámica y nada obsta a que surjan nuevos impulsos adaptados a los tiempos, dentro de una verdadera hermenéutica de la continuidad a la que obedecen plenamente.  Sin ir más lejos, en la Historia de la Iglesia, en el s. XIX vivimos un cierto resurgir de comunidades religiosas que, si bien de distinto carisma, podría hablarse perfectamente de que Dios inspiró a sus fundadores para una misión específica dentro del siglo XIX (claretianos, salesianos, religiosas del Sagrado Corazón), diferentes de los carismas que surgieron en la Edad Media (cistercienses, dominicos, franciscanos, órdenes mendicantes). 

6.2 La falta de vocaciones, y en especial a las clarisas, es un grave problema de la Iglesia por el que hay que rezar mucho. Cuando Sor Verónica entró de novicia llevaba 23 años sin entrar una sola vocación. Cuando entró mi hermana este verano, había entrado otra chica de unos veintitantos años la semana anterior y la misma semana entraban otras dos chicas más, y alcanzaban ya las 170. Creo evidente que no existe ni una pequeña correlación o proporción inversa entre el las vocaciones en Lerma y el de otros conventos de clarisas. Por lo tanto, otra suspicacia que no tiene sentido.

6.3 Carisma. A Lerma, de modo espontáneo y paralelo al auge de vocaciones, en un proceso que ha durado unos 25 años, comenzó a acudir gente. Primero familiares, luego amistades, parroquias, otras órdenes, monjas, religiosos, religiosas y simples invitados. La vocación apostólica de la comunidad de Lerma entiendo que ha sido inspirada por Dios y providencial para la vida de Fe de mucha gente. Y todo ello con un mensaje muy sencillo y poderoso: Jesús. En Lerma uno no oirá nada nuevo, fuera del Magisterio o ideas nuevas. Al contrario, una pureza de vida que se traslada a recomendar los Sacramentos, a poner a Dios en todas y cada una de las realidades en las que nos encontramos. De modo paulatino, lo que ocurría en Lerma se ha desarrollado sin voluntad de "renovar" nada, aunque lo haya hecho. Hace poco el Cardenal Piacenza dijo que "toda reforma de la Iglesia nace doblando las rodillas". En este caso no es una reforma de la Iglesia, pero explica muy bien qué ha pasado: ver a las monjas rezar en su oratorio, de rodillas, postradas con la frente en el suelo durante largo tiempo y cómo asisten a la Santa Misa explica muchas cosas y disipa temores no sé si fundados.

6.4 La evolución de las cosas llevó a que aquella comunidad distara de otras comunidades de clarisas. Los que tienen la suerte de haber conocido a otras hijas de Santa Clara lo pueden corroborar. Lejos de suponer un agravio la separación, pienso que es lo más justo, honesto y apropiado.  No se trata de no encontrarse a gusto dentro de las clarisas, sino de un encaje no sólo jurídico sino también de poder definirse adecuadamente para desarrollar mejor la vocación que Dios les ha encomendado. Desde luego, la práctica totalidad de nuevas vocaciones en Lerma-La Aguilera obedecen a una llamada específica que no se da en otros conventos, por muy santos que sean.

7. Que estaba en manos de la Santa Sede el decidir qué configuración jurídica iba a tener la comunidad que se repartía en Lerma y en La Aguilera era algo, hasta donde sé, bastante conocido. Ante la pregunta directa que un familiar mío les hizo, con toda la comunidad delante, la propia Sor Verónica nos lo explicó, tal y como finalmente ha ocurrido. Por tanto, la situación ni estaba oculta. Concedo lo de "latente", pero en ningún caso falto de claridad.

8. En cualquier caso, la creación de la Iesu communio no es una pérdida de identidad, sino el reconocimiento que hace la Iglesia de la propia que tenían, que surgió a lo largo de 25 años y que frutos santísimos está dando. Me temo que es un reduccionismo lo de considerar su creación como "algo nuevo que no quiere ser reconocido según el estilo espiritual de Stª Clara".

9. Por último, resulta que la comunidad acogió hace no mucho a otra comunidad de monjas, todas muy mayores, que vivían en un convento envejecido, de esos que tristemente abundan, que se encuentran en peligro de "extinción". Yo personalmente y otro hermano mío, nos interesamos especialmente por ellas, que llevaban toda una vida en clausura, entregadas a Dios. Algunas más de 60 años de monja. Pues fue emocionante oírlas hablar de la comunidad a la que entraba mi hermana. Los ojos sólo puestos en el Cielo y agradeciendo a Dios ese regalo para la Iglesia del s. XXI que son la comunidad de Lerma-La Aguilera. Este testimonio, para mí, guarda un lugar preferente.

C) Conclusiones

10. Para tradicional, yo. Reconozco que lo que me mueve es una iglesia Barroca o del Gótico, una liturgia bien cuidada, Misa tradicional o Novus Ordo en latín, leer a San Ignacio, a Santa Teresa o a Kempis. El estilo juampablista acuñado por Terzio, pues como que no me va del todo. Pero entiendo que carismas en la Iglesia, dentro de la misma comunión, hay muchos. Reflexioné en su día bastante sobre el "fenómeno" y llegué a la conclusión de que lo de Lerma es una ventana de Fe y apostolado inmejorable para buena parte de la juventud alejada de Dios. Allí la gente va, observa, lo flipa, escucha, pregunta, atiende, objeta, se ríe y se comparten experiencias de Fe de un modo natural, sincero, en el que Jesucristo es el centro de todo. La verdad de lo de Lerma es que de allí no poca gente sale "tocada", se confiesa, comienza a vivir en Gracia, a tener Dirección Espiritual con algún buen sacerdote y, en fin, constituye como decía un auténtico apostolado que hace que la gente encuentre de verdad a Cristo. Y eso es lo más importante y lo que me lleva a decir Deo Gratias! y gracias al Santo Padre porque en su saber gobernar la Iglesia ha tenido a bien reconocer esta comunidad como algo bueno para la Iglesia y para la juventud.

06 diciembre 2010

6 de diciembre (II)

Casualidades de la vida. Andaba buscando y rebuscando entre papeles por casa y me encuentro, en una carpeta antigua que alguien guardaría, unas páginas del periódico El País de 25 de noviembre de 1977 en el que se reproducía íntegramente el texto del entonces borrador de la Constitución que hoy cumple, con más achaques que juventud, 32 años. Por curiosidad, hago el ejercicio comparativo de qué se publicó y qué se aprobó un año después:

En primer lugar, contaba con 6 artículos menos y a lo largo de su texto quedaba por definir en qué se concretaría aquello de las "nacionalidades y regiones": la organización territorial no tenía, como finalmente sí, un Título propio y a las ahora infaustas y antihistóricas Comunidades Autónomas se les preveía el nombre de "Territorios Autónomos".

El entonces artículo 3 se apresuraba a declarar que "el Estado español no es confesional" y antes, en el primero, como valor superior del ordenamiento jurídico se proclamaba el "respeto" al pluralismo político. Pero alguien debió pensar que aquello era demasiado tibio y en la redacción final y vigente en la actualidad, tenemos como "valor superior" no ya el respeto al pluralismo, sino el pluralismo mismo. La diferencia está clara, ¿no?

Sobre los partidos políticos, no estaba en el borrador que su estructura y funcionamiento internos fuesen democráticos, por lo que la partitocracia actual ha debido de pasar por alto su inclusión final.

También me ha llamado la atención que en el entonces artículo 9 (actual 5) se dijera, después de proclamar a la Villa de Madrid como capital, que "podrán establecerse por ley servicios centrales en otras localidades de España". Se cargaron la frase entera, supongo que por consenso entre el temor liberal-racionalista, el jacobino y el rechazo (de unos y otros) a que Barcelona o  Bilbao fuesen de alguna manera representantes de toda la nación española.

En cuanto a la economía, en lugar de "garantizar y proteger" la libertad de empresa por los poderes públicos, el borrador establecía que "regulan y protegen", eso sí, de acuerdo con las exigencias de la planificación "democrática", que hoy en día se quedó en "planificación".

Se hablaba del derecho a contraer matrimonio y del mantenimiento de "relaciones estables de familia", lo cual venía a ser contradictorio con lo que se decía a continuación en el 39.2 respecto de la regulación del matrimonio, las causas de separación y disolución que ha pasado casi intacto a nuestro actual art. 32. Se ve que lo de la destrucción de la familia sí lo tenían claro los 7 gurús que la redactaron.

Por último, el tema de la Corona les importaba mucho a los de Polanco, ya que titularon el reportaje "La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria". En este sentido, es de destacar que el borrador prostituc..  constitucional ya tenía muy claro lo de la no sujeción a responsabilidad (toma monarquía "absoluta"), pero eso sí, no se hacía referencia a la "dinastía histórica" (sic) que proclama el texto vigente y se atribuía al rey la función de "tutelar los derechos y libertades", pero como eso sería demasiado trabajo, debieron de pensar que mejor quitarlo. Asimismo, se eliminó del borrador el uso de los títulos "tradicionales" y se dejó (actual art. 56.2) en "los demás que correspondan a la Corona".

El realidad, aunque hay matices importantes, se ve que los gurús que la redactaron (i.e. Pérez-Llorca, Herrero de Miñón y Gabriel Cisneros -UCD-, Peces Barba -PSOE-, Solé Tura -PCE-, Fraga -AP- y Roca Junyent -minoría catalana), tenían ciertas cosas claras. Por todos es conocido hoy que la Constitución se fraguó a escondidas, con nocturnidad, negociaciones y tiras y afloja a merced de los intereses ideológico-partidistas. Tampoco es algo nuevo en la historia. La del "we the people" (oh paradoja) estadounidense fue tres cuartos de lo mismo, aunque al menos tenía el objetivo claro de limitar el poder del Gobierno. Es la renovación del despotismo ilustrado reconvertido democráticamente, de modo que ellos, los gurús de la patria trabajan sin el pueblo pero "para el bien del pueblo", y con la farsa de la representación parlamentaria de las cortes liberal-socialistas como paladín de la libertad.

Yo hoy no tengo nada que celebrar.

22 noviembre 2010

El Cerro de los Ángeles 2010

A pesar de lo poco que me prodigo últimamente por el blog, no quiero dejar de comentar el acto al que asistí el sábado (víspera de la festividad de Cristo Rey), en el Cerro de los Ángeles, donde tuvo lugar la reunión que celebra todos los años la Comunión Tradicionalista Carlista. El escenario, inmejorable: el punto central de la Península Ibérica donde el 30 de mayo de 1919 Alfonso XIII consagró España al Sagrado Corazón de Jesús (consagración que fue renovada el pasado año, en el 90ª aniversario) y lugar que fue testigo, en 1936, de la bestialidad y odio de los enemigos de Cristo.

Reconozco que, como simpatizante que soy, mi interés en asistir venía del año pasado (aunque haya necesitado de un "pequeño empujón" para poder ir al final, ¿verdad Álvaro?) y he de decir que me alegro de haber podido ir. El caso es que gracias a Séneka y toda su tropa (por supuesto, bien pertrechada con banderas y boinas rojas), nos plantamos allí poco antes de la 13.00 y aquello ya era una estampa insólita para mí, al ver tanta boina roja lucida orgullosamente desde el más pequeño Pelayín hasta la más veterana Margarita. El ambiente se antojaba agradable, familiar y al mismo tiempo manifestando la vigencia de unas ideas que todos los españoles llevamos en lo más íntimo de nuestro ser español.

La Santa Misa comenzó con algo de retraso y con la iglesia a rebosar de gente. Me tocó llevar uno de los cepillos de la colecta y pude ver cómo al fondo no cabía un alfiler entre tanto personal, carritos de bebés, madres, padres, abuelos y jóvenes y alguna que otra "personalidad" que no me esperaba allí. La liturgia impecable, Novus Ordo, la mayor parte en castellano (menos la plegaria eucarística, que fue en latín), el sacerdote que vestía una casulla muy digna con el Sagrado Corazón en medio y un gesto que agradecí, al decidir que se colocaba en el mismo sentido que el "pueblo", hacia Cristo, que es el Centro de la Misa. Los ¡Viva Cristo Rey! del principio de la homilía ya hicieron presagiar la gran altura de la misma y los principios inmutables que recordó, situando a Cristo como lo que es, un Rey que debe reinar, no sólo en los corazones sino en las sociedades, que deben rendirLe tributo públicamente. Pero más allá de estas consideraciones, lo más importante fue que la Misa fue vivida con gran fe, respeto y devoción por parte de todos.

Tras la foto de rigor ante el monumento, las palabras de Javier Garisoaín y el canto al unísono del Oriamendi, nos desplazamos al restaurante donde comimos y siempre en ese ambiente de familia en el que los que  íbamos por primera vez (hablo por mí, pero intuyo que le pasó lo mismo al resto de "novatos") nos sentíamos muy cómodos. En cuanto a las intervenciones, don Jesús Blasco, presidente de la CTC del Reino de Valencia dirigió unas palabras repletas de carlismo en las que, con raíz en lo fundamental ("más sociedad, menos Estado") fue desgranando los principales problemas de la sociedad actual y la profunda incapacidad de la partitocracia establecida para representar a la sociedad española, e incluso con propuestas concretas, al reclamar "listas abiertas y el mandato imperativo para exigir a quien ha recibido el voto que cumpla con el compromiso contraído. La sociedad en la que creemos los carlistas no es una sociedad abstracta, es una sociedad concreta, libre, viva y variada, bien estructurada socialmente y que hoy está falsamente representada en unas cortes liberal-socialistas". Por su parte, de Javier Garisoaín, Secretario General y de Organización, me quedo con unas palabras que ya le he leído en otras ocasiones y es que el programa carlista no promete soluciones mágicas a los problemas de la gente, sino los principios. Justo lo contrario de los partidos del sistema, que prometen soluciones mágicas, sin importar los principios. Y de la presidenta, Dª María Cuervo-Arango, destacaré su llamada a la renovación de las costumbres y su llamada a la virtud de la Pureza. Increíble.
  
Como no quiero enrollarme más, quiero agradecer a todos con los que estuve, a quienes conocí o a quienes conocía a través de los blogs o del FSTM, el haber pasado un sábado agradabilísimo. Me llevé una muy grata experiencia de lo que es el carlismo, ese "vivir el carlismo" que es la única manera de serlo y que lo hace tan atractivo. Y tan admirable, al mismo tiempo, con tantísimos héroes que en la Historia de España dieron su vida por Dios, por la Patria, por los Fueros y por el Rey legítimo. Siempre con enorme generosidad y valentía, por todos los españoles, como lo hicieran sus "padres", defendiendo la bandera de la Santa Tradición.

El condón y lo que nunca va a ser

A raíz de las palabras del Papa sobre el preservativo, que se incluyen en el próximo libro-entrevista de Peter Seewald "Luz del mundo", llevo dos días oyendo las más variadas y peregrinas opiniones, declaraciones o exabruptos al respecto. Reconozco que tuve conocimiento de la noticia a través del periódico El Mundo, cuyo enlace alguien colgó en facebook. El titular era -o pretendía serlo- elocuente: "el Papa autoriza (sic) el uso del preservativo...". En cuanto a las reacciones, he oído que se trata de un "gran paso", un "avance" e incluso hoy, en Antena 3 una gran mayoría de comentaristas opinaba que no era "suficiente". Sinceramente, estas opiniones no me importan tanto, dada la realidad social y la ignorancia moral en la que nos movemos hoy en día.

Me preocupa mucho más las reacciones dentro de la Iglesia, unos cristianos perplejos, otros escandalizados y, también, para qué negarlo, cristianos en principio "ortodoxos" y de supuesta formación que, sin embargo, se han guardado para sí ciertas reservas mentales en cuanto al uso del preservativo y que, por lo tanto, han recibido las supuestas palabras del Papa como una alegría interior de alivio y de confirmación de sus reservas a favor del condón.

Pues bien, además de creer que aquí la gente parece que se ha vuelto tarumba definitivamente, creo también que conviene analizar un poco la situación:

Para empezar por lo obvio, vamos a recordar a algún incauto que el Papa, por mucho que se lo proponga, ni puede "autorizar" ni dictar normas morales. La Iglesia no es nadie para decidir qué es moral y qué no. Su Santa Misión es, y no puede ser de otra manera, el reconocer la Verdad e iluminar a la humanidad en su camino hacia Cristo. Por su misericordia, además, Dios ha dotado al Magisterio Pontificio y a los Obispos en comunión con el Papa de la infalibilidad cuando hablan "ex Cathedra", y en este sentido, no sólo en la Encíclica Humanae Vitae sino en todo el Magisterio y en el Catecismo de la Iglesia Católica se ha reconocido y enseñado al mundo que la doctrina moral al respecto es la que es y no puede ni debe ni va a cambiar porque a esta sociedad de los instintos desatados se le antoje el capricho de desligar el sexo de la procreación para su uso y disfrute animal. El uso del preservativo es un mal moral, desordenado e inaceptable. Pero como quiera que el tema no cabe para esta entrada, vamos a dejarlo en que el condón no es solución para nada

Para continuar, decía que el Papa no puede "autorizar" el uso del preservativo, ni aunque lo diga expresamente. Pero es que lo gracioso y triste del tema es que el Papa no ha justificado su uso, como he leído hoy hasta de sacerdotes a quienes se supone una recta formación (¡y justificando lo que se supone que el Papa ha dicho pero no ha dicho!), ni ha declarado nada relevante en este tema. En primer lugar porque lo han traducido mal: en efecto, el término utilizado por el Papa en alemán equivaldría al de puto o prostituto (y no en femenino), es decir, un supuesto de prostitución homosexual entre hombres, con lo cual la cosa ya cambia bastante (creo que es obvio, ¿no?). En segundo lugar, es un libro privado, en el que el Papa puede pronunciarse, como él mismo reconoce, sobre cuestiones en las que se puede equivocar  y que no afectaría lo más mínimo a la fe católica. En tercer lugar porque si leemos detenidamente vemos que lo que hace Benedicto XVI es proclamar una vez más, que el preservativo no es la solución al SIDA sino que más bien favorece una banalización de la sexualidad y un obstáculo para que "pueda ejercer su efecto positivo en el ser humano en su totalidad". En cuarto lugar que el Papa, como gran intelectual que es, acostumbrado a los retos argumentales, a llevar al límite los razonamientos para probarlos, lo único que hace es plantearse la posibilidad (repito: "plantearse la posibilidad" es algo muy distinto a afirmar una cosa o incluso a plantear directamente algo) de que el hecho de usar el preservativo en el ejercicio de la prostitución masculina pueda ser considerado como un primer paso en el sentido de que quien se prostituye cambie de dirección hacia una toma de conciencia sobre la sexualidad. En cierta manera, esta justificación de la que habla Benedicto XVI, sería tal en tanto en cuanto constituya un cambio de mentalidad hacia una nueva concepción de la sexualidad.

Creo que no tiene más vuelta de hoja. Ni "cambio" en la doctrina, ni "avance" hacia no se sabe qué, ni patinazo del Papa. Que esperen sentados los que buscan a la mínima los resquicios para justificar sus morales particulares, sus "excepciones" a las que agarrarse o las excusas para que la soberbia de cada uno se resista a aceptar siempre y en todo lugar la Verdad.

Pd.: me dejo en el tintero comentar el lamentable papel que está teniendo últimamente L'Osservatore Romano  o la cantidad de católicos que, a raíz de tragarse la primera noticia que les llega por los medios de (des)información,  han salido a hacerse la picha un lío justificando lo injustificable que, además, no era verdad.

14 octubre 2010

12 octubre 2010

Me lo van a permitir...

Me lo van a permitir... toda vez que esto se ha convertido en terreno yermo desde que el 25 de agosto publicara mi última entrada, este blog celebra el día de todos los españoles, de allende y aquende los mares, poniéndose al día de algunas de las cosas que han ocurrido en estos 46 días sin escribir, en una sola entrada:

1. En primer lugar, por trascendencia e importancia, una cuestión personal acaecida en el seno de mi familia que deseaba compartir. Volvía yo de pasar unos días de verano en aquellas tierras de conquistadores y artistas cuando mi hermana me pidió que me sentara. Iba a darme una noticia que, para qué negarlo, no creí en un primer momento. Un par de semanas después conocí a las que hoy son también mis hermanas, las Clarisas de la Aguilera. Grabado a fuego en el corazón el jueves en que mi hermana se puso por primera vez el hábito, aún sin velo, de postulante; las lágrimas de despedida de la familia, la Gracia de Dios vivida y palpada en un lugar en el que la Alegría de tener a Dios desborda con la fuerza arrolladora de la juventud, pureza y verdad de la Iglesia. En Lerma y en la Aguilera se vive algo muy extraordinario y ordinario al mismo tiempo. Vi lo extraordinario de sentirse empapado de Amor a Dios y no poderse resistir a confesarse y comulgar mejor que nunca. Y ordinario por estar al alcance de todos el vivir la Gracia de Dios, porque la Iglesia, que es Madre, nos lo da todos los días. Y no digo más porque, aún así, se quedará corto. Rezad por ellas. Ellas han dado su vida, por Cristo, por vosotros:


2. Y de las hijas de Santa Clara de Asís, pasando por los franciscanos y el monasterio de La Rábida, es menester recordar que hoy, 12 de octubre, pero de 1492, se sembró la semilla de una de las páginas más grandes de la historia de España. Nuestra patria, forjada en siglos de reconquista contra el moro que profanaba nuestro suelo, sintió que el Amor que portaba se quedaba corto en Granada (y mira que Granada es mucho Granada); quiso Dios que su corazón y fuerza Evangelizadores continuara la labor civilizadora rescatando a los subyugados de Moctezuma. En el Teocalli donde residían los ídolos sanguinarios de la barbarie, se alzó el estandarte Misericordioso de Nuestra Señora. Colón, Cortés, Pizarro o Blas de Lezo, que pintaron las páginas más épicas y gloriosas, comparten protagonismo con el indio Juan Diego, a quien la Emperatriz de las Américas eligió en su humildad y sencillez para fundar una sola familia, la de la Hispanidad, tan maltrecha hoy. Grandeza y gratitud se siente al pisar la Plaça de Colom, en Barcelona, la Plaza de Colón, en Madrid, o la Columbus Square, a las faldas de Central Park, en pleno corazón de Manhattan. España fue grande, y puede volver a ser grande si recordamos por qué Dios nos eligió para tan loable empresa.

3. Precisamente en América, todavía en muchos lugares llevan como reflejo de su identidad, aunque quizás olvidada, el estandarte que traían aquellos españoles deseosos de servir a la Dios y a la humanidad. Mirad las banderas de Alabama, Florida, de Vitoria, de las ciudades de Sucre (Bolivia) y Valdivia (Chile) y tenéis la bandera del Imperio español: la Cruz de San Andrés. Y ese mismo nombre, el de Cruz de San Andrés es el de la Asociación de la que quiero hablar, he incluido en los enlaces del blog y me adherí en cuanto la conocí, recién puesta en marcha y tras leer el magnífico Manifiesto fundacional. Se dice en él, sin complejos absurdos y desfasados, que son una asociación en defensa de la Vida y la Familia desde la "Doctrina Social de la Iglesia, porque consideramos que es en los modelos de convivencia que dicha doctrina propone, donde encontraremos las fórmulas que nos permitan crear en España un marco social idóneo para el desarrollo integral de las capacidades de todos y de cada uno de los seres humanos que integran nuestra patria, sean o no cristianos". Doy gracias a los promotores por una iniciativa que, personalmente, echaba de menos en el panorama pro-vida español, pues tantas veces se cae en la red tramposa del "es más lo que nos une" que se diluyen los fundamentos y los principios en un vergonzante sincretismo que únicamente obra al servicio del laicismo y el relativismo, debilita la lucha por la vida y la familia al silenciar a su Creador y se crea un falso sentimiento de avance que engaña a tantísimas personas de muy noble y sincerísimo trabajo que ponen en ellas su (E)speranza. La salud moral y social de España necesitaba de esta asociación, por lo que le hacemos una humilde promoción.

4. Hablando de salud moral y social de nuestra patria, algunas palabras quería dedicar al asunto "Ramos": ya sabéis, lo de "te contesto en andaluz". No sé si os habéis encontrado alguna vez con una puerta fuera de quicio. Uno tira para abrirla y se le cae encima de forma estrepitosa. De ahí la expresión popular. Pues bien, por resumir, el tema de las lenguas españolas es como la puerta fuera de quicio, que cada vez que la abrimos se nos cae encima haciendo un ruido tremendo, hasta que se rompa del todo. Mi opinión es que Ramos quedó como un cateto e ignorante insultante. Pero bien, lo suyo, que no tiene estudios, tiene un pase; no lo tiene lo de tanta y tanta gente "leída" que ya le tiene por héroe nacional. Después, los necionalistas catalanes ahora tienen a Ramos por un peligroso "fascista". ¿Alguien en sus cabales entiende por qué lo del quicio? A ver si nos enteramos: el catalán es una lengua tan nuestra, tan española, como el acento andaluz. Que lean a Mossèn Verdaguer, a ver quién le gana a españolidad. U otros más recientes que descubrieron la falsedad nacionalista, como Josep Pla (hasta ser silenciado sectariamente por la izquierda más totalitaria). Renunciar a ello es abrazar el nacionalismo. Cuando un secuestrador retiene a un rehén, los allegados de la víctima no insultan al rehén, lo quieren rescatar. Pues eso, que el nacionalismo secuestrador y excluyente no nos haga perder ni un ápice de nuestro amor y admiración por uno de tantos tesoros que tiene nuestra patria española: la lengua catalana. Reivindiquémosla y la hagamos enseña de lo profundamente nuestro y patrio, junto con el gallego, el español de todos y universal, o el vascuence, única lengua que hablaban muchos de aquellos carlistas que dieron su vida por España.

5. Por ser catalán e impulsor del desgraciado "estatut", algunos en mi entorno social y profesional se han extrañado de que fuera el otro día a ver el documental "Bicicleta, cuchara, manzana". Este documental, con la excusa de ver el desarrollo y avance de la enfermedad del Alzheimer en Pasqual Maragall, se traslada a la India, a Holanda y a EEUU, se acerca de un modo humano a las familias que lo sufren y al estado científico de la investigación contra la enfermedad. Reconozco que soy muy sensible a este mal degenerativo, sin razón particular para ello. El único caso cercano fue el abuelo de una amiga mía, pero de alguna manera siempre me ha impactado cómo el Alzheimer se va quedando con lo más irrecuperable e intransmisible del paciente: la memoria, los recuerdos, la identidad. Y el sufrimiento de las familias, de la mujer, del marido, los hijos, que ven en su esposo/a únicamente un cuerpo que ha escondido su alma. Me impactó que Maragall anunciara que la padecía, hace tres años. Él, un "enemigo" a las antípodas de lo que creo y defiendo, se convirtió en una persona en toda su debilidad, y su perfil político, aunque presente en un documental centrado en su persona, ha de quedar necesariamente a un lado. El documental pienso que merece la pena, como merece la pena gastarse dinero en financiar la Fundación que crearon para la investigación que ya afecta, y avanza, a millones y millones de personas en todo el mundo. En Madrid se puede ver en los cines Verdi, en Bravo Murillo (Metro Canal, L7).

Os dejo con el tráiler:




25 agosto 2010

Reflexión sobre los dogmas de la Iglesia

¡Qué aversión existe hoy a la palabra "dogma"! Nadie querría que se le llamase dogmático, y ante cualquier afirmación cabe el antídoto mágico de este apelativo, que contrarresta, a los ojos de muchos -¿la mayoría?-, cualquier afirmación mínimamente categórica, por muy fundamentada, coherente y lógica que ésta sea.

En la Iglesia misma, antaño Barco Majestuoso que recogía el soplo de Dios con el despliegue de los dogmas, es hogaño muchas veces reacia a pronunciar la palabra casi maldita.

¡Caridad! -exclaman-. Me asombra la capacidad de nuestro tiempo de vaciar las palabras y los conceptos hasta hacer de ellas parte de un juego de trileros. Dogma y Caridad, dos conceptos inseparablemente unidos, han sido convertidos hoy en figuras antagónicas que se enfrentan, de modo que para algunos -demasiados- la Caridad exige la ausencia de dogmas o, en el mejor de los casos, su "revisión" constante al albur de los tiempos -¿conveniencias?-. "Corregir al que yerra" es, por tanto, por mor de la modernidad absoluta, la opresión más insufrible para la hipersensibilidad buenista del nuevo hombre y mujer cristianos.

Y digo yo, ¿qué habríamos hecho tantos, sin aquellas indicaciones del profesor de turno que subrayaba las partes más importantes del temario, y que luego caían en el examen? ¡Cuánto tiempo ganado! ¡Qué bien salían aquellas preguntas! ¡Qué fácil aquel aprobado (la "nota" había que ganarla con mayor esfuerzo)! Por el contrario, qué arduo aquel otro temario, de imposible "quiniela" ni posibilidad de discernir entre importante y accesorio!

Pues a mí, que me enseñaron a ser agradecido (así de reaccionario soy), le doy eternas gracias a aquellos profesores que supieron ser maestros. Y doy gracias a la Iglesia -Mater et Magistra, Madre y Maestra, no sólo en la cuestión social- por señalarme claramente qué parte del temario de la Verdad y la Salvación es imprescindible y caerá en el examen.

¡Gracias!

Pd.: la imagen que ilustra la entrada es un detalle de "El triunfo de la Iglesia", pintado en Bruselas por Rubens, cuyo tapiz se encuentra en el Monasterio de las Descalzas Reales (Madrid), y que recomiendo encarecidamente visitar.

12 agosto 2010

Las estrellas (no) son para el verano

Sobre las faldas de la sierra de Gredos está el lugar que desde hace más de veinte años me recarga en época estival las pilas gastadas en el funcionamiento a lo largo del año académico. Paradógicamente, antaño pasaba tres largos meses reparadores (de no sé qué) en pandilla, piscina, fútbol y carreras en bici emulando a Induráin. Tres meses de felicidad que han ido paulatinamente descendiendo hasta los tres o cuatro días (y sin la forma suficiente para emular a Contador). En cualquier caso, cuanto menos son, más los valoro. En este verano, segundo de mi vida laboral, los tres días de rigor me han devuelto un instante concreto de aquella niñez. Es curioso cómo nuestra vista y nuestro horizonte, conforme vamos andando por la vida, van perdiendo altura, en una dirección cada vez más terrenal y menos celestial. Y fue en una velada de las de entonces, de sobremesa después cenar, cuando como en aquel tiempo (no tan lejano, al fin y al cabo), nos pusimos a ver las estrellas. Mi abuelo, tan dado a recordar, recordó el tiempo en que localizábamos la Osa Mayor, Marte, la Estrella Polar... y tuve la sensación de recuperar algo sagrado ya olvidado por los ajetreos del día a día y la ciudad. ¿Cuándo algo tan ocioso como mirar las estrellas se convirtió en algo tan preciado? Como con tantas otras cosas, al "enrarecerse" se ha revalorizado.

Ayer, cuando ya en Madrid, leí que era la "lluvia de estrellas" que hace años me quedaba también a observar, y ya no pude repetir por estar en casa de nuevo.

Al final, determinados instantes como ésos, no son sino voces del Cielo con mayúscula que nos recuerda lo importante de la Vida. Este verano, además, ha venido en varias formas, pues en estas estaba cuando me encontré con esta reflexión con la que concluyo, mientras leía "La historia de España" de don Marcelino Menéndez Pelayo:
"No hay medio tan seguro de caminar por la tierra como llevar los ojos puestos en el Cielo (...). Quitad del mundo a los que rezan y habréis quitado a los que piensan, y a los que pelean por causa justa, y a los que saben morir." 

01 agosto 2010

Razones para defender los toros #1

Confieso que no le tengo ningún respeto a aquellos que dicen estar en contra de los toros y a "favor de los animales" (sic). No. Me niego a respetar a quien espeta esta barbaridad y mentira sin pestañear. Y menos aún a quienes han privado, una vez más, a Cataluña de un tesoro tan catalán como la sardana, els castellers o les calçotades. Los que son ignorantes de profesión no merecen perdón del resto.

Este año, la revista 6 toros, 6, distribuyó gratuitamente el librillo "50 razones para defender la corrida de los toros" del filósofo francés Francis Wolff. Es la aportación personal suya que me parece interesantísima y que deja muy en evidencia la mentira de los totalitarios antitaurinos. Así que, en sucesivas entradas pondré algunos de esos argumentos:
[4] ¡Si un toro fuera torturado huiría!

La lidia no pretende torturar a un animal indefenso, sino más bien al contrario consiste en hacer pelear a un animal naturalmente predispuesto para la lucha (de ahí el nombre de toro de lidia, ver argumento [7]). Tenemos dos comprobaciones empíricas evidentes: si se hiciera la prueba del puyazo a cualquier otro animal (un buey o un lobo), huiría inmediatamente, puesto que la fuga es la reacción de cualquier mamífero ante una agresión. Sin embargo, el toro de lidia, lejos de huir, redobla sus acometidas. Segunda comprobación: cuando se le hace sufrir a un toro de lidia una verdadera "tortura" (por ejemplo, una descarga eléctrica como es el caso de algunas vallas electrificadas), se escapa y huye. Este comportamiento es justamente el contrario al de su reacción normal durante la pelea en el ruedo.

25 julio 2010

"Historia de Roma" de Indro Montanelli

Comenzaría esta entrada diciendo, como otras veces, "me acabo de terminar este libro..." pero no es verdad. Me lo acabé hace ya un par de meses y desde entonces tengo pendiente escribir esta entrada. En fin, que más vale tarde que nunca. La cuestión es que buscaba un libro que me introdujera en la historia de Roma. El fin último era sentar las bases de un ulterior estudio del derecho romano, del cual es creciente mi interés y admiración. En la carrera, mi primer encontronazo fue eso: un encontronazo. Primer examen y primer suspenso. Lo cual, dicho sea de paso, me sirvió para ponerme las pilas. En junio lo aprobé sin problemas, pero no fue hasta después que he llegado a comprender la importancia de aquel derecho del que somos tributarios y sin el cual no comprenderíamos el porqué de numerosas figuras jurídicas que operan con plena vigencia en el día a día de todos. Por ejemplo, desde el sistema por el que se transmite la propiedad (diferente del de Francia o Italia) hasta cuestiones más específicas como la facultad que recoge el Código civil del deudor de un crédito litigioso de enervar su cesión por parte del acreedor.

Al grano: Indro Montanelli escribió hace años el libro que yo buscaba para conocer la vida, costumbres, sociedad y cambios de Roma en un vistazo rápido, ameno, sin datos abrumadores, y explicaciones deliberadamente anacrónicas que nos muestran, con palabras de hoy, cómo funcionaban aquellos hombres admirables, no tan distintos a nosotros. Recoge el libro datos curiosos, como que en Cartago ya había construcciones de hasta 12 plantas en las que se hacinaba la gente con menos recursos, mientras que ya entonces los más pudientes huían a casas con jardín alejadas del bullicio del populacho. Interesantes son también los repasos biográficos a personajes como Trajano, Claudio o Nerón y por supuesto el cambio experimentado por la sociedad romana con la expansión del cristianismo, que consiguió progresar moralmente aquella sociedad, superando barbaridades como el aborto, la eutanasia o la promiscuidad y la homosexualidad, dejando atrás el hedonismo por una sociedad más libre y digna, de la que surgiría esta civilización que ahora vemos derrumbarse por aquellos que nos pretenden devolver a la oscuridad de los días previos a la cristiandad.

Me ha resultado también ilustrativo la existencia ya entonces de crisis financieras "internacionales" surgidas de las burbujas especulativas, o la degradación de las sociedades cuando se abandonan excesivamente a las comodidades de la vida urbanita y hedonista, olvidando las virtudes de sus antepasados que les legaron la prosperidad. Como igualmente los inquietantes paralelismos de los estadios previos a la caída del imperio y nuestros días.

En definitiva, era el libro introductorio, como ya he dicho, que buscaba. Que abre el apetito de profundizar y conocer mejor a aquellos hombres a quienes admiramos por todo lo que nos legaron, no porque tuvieran algo de sobrenaturales "pues, si lo hubiesen sido, nos faltarían razones para admirarlos", sino porque eran hombres como nosotros, lo cual no debemos perder de vista para aprender de la experiencia.

El adiós de dos históricos.

Perdonadme que vuelva a aparecer por el blog con una cosa más trivial, pero no he podido resistirme a dedicar unas palabras a dos despedidas que, en lo deportivo, suponen un antes y un después; la finalización y el comienzo de una nueva época en el madridismo. Por supuesto, me refiero a los adiós de Raúl y Guti.

Empezaré por el segundo. Y es que a este controvertido, extravagante, alocado, genial, elegante, leal y temperamental jugador de fútbol (todo ello cuando le ha dado la gana) se le va a echar de menos en el Bernabéu. Hace unos meses ya elogié uno de esos destellos genialísimos que tiene, cuando se inventó el pase que nadie hubiera imaginado, dejando en bandeja la gloria del gol a uno de sus compañeros, ahora imputado por degenerado (él y ella). Reconozco seguirle desde hace ya muchos años. El primer partido fue en el estadio del antiguo Almería, cuando ya despuntaba en el Real Madrid B y llamaba la atención, además de por su calidad, por parecer un calco de otro grande del madridismo: Fernando Redondo. Luego debutó con el primer equipo del Madrid y llevó la carrera que todos hemos visto. Su personalidad me ha despertado siempre mezcla de reproche y reconocimiento. El reproche es obvio, por sus altibajos que más bien se antojaban caprichosos: indignos de un profesional maduro. El reconocimiento me lo despertaba el ver que su continua suplencia prácticamente nunca motivaba un escándalo o una huida que tantos otros, legítimamente, emprendieron. Llevaba el Madrid muy dentro, y eso el Bernabéu se lo ha reconocido. Confieso que recientemente le he llegado a "perdonar" en gran parte su descontínuo rendimiento al escuchar una entrevista que le realizó Robinson en Canal+, en la que le hacía la típica pregunta (con su penoso castellano que después tantos años se niega a perfeccionar) de si se arrepentía de algo. Y contra lo que muchos suelen contestar ante esta pregunta, él contestó sinceramente que sí. Y entre los errores, citó su falta de madurez, que le llevó a perderse muchas cosas buenas. Y no parecía cínico al decirlo, así que me convenció. En cualquier caso, nadie ha hecho los pases que él ha fabricado. Espero que le vaya bien, sea en Turquía o doquiera decida ir.

En cuanto al capitán, Raúl es eso: Raúl; y su legión, nosotros: los raulistas. Lo que diría de él será poco para la magnitud de este grande e histórico del Real Madrid. En su estilo heterodoxo pero perseverante, sacrificado, trabajador, líder, motivador y caballero, ha cultivado un palmarés admirable en Copas de Europa, Ligas, Copas Intercontinentales, Pichichis, Eurocopas y partidos disputados, con dos espinas clavadas: la falta de un balón de Oro, pero sobre todo no haber ganado nada con la selección española. Mis primeros recuerdos madridistas los llenan Míchel, Butragueño, Martín Vázquez, Hugo Sánchez, Buyo..., por lo que recuerdo la marcha del Buitre a México y el inmejorable relevo del 7 en Raúl. Raúl es un estandarte, una encarnación de los colores, la tradición y un estilo de liderar el equipo que ha seguido una continuidad que ahora, al menos de momento, se verá truncada. Siempre he visto en Raúl la personificación de unos "valores madridistas" (permitidme la licencia), bastante distintos a los que oficialmente se quieren representar y mucho más en continuidad con los de aquel Real Madrid a quien mi abuelo felicitaba tras cada triunfo europeo o nacional y respondía aquel equipo de Gento, Puskas, Santamaría, Di Stéfano, Miguel Muñoz y luego también Pirri o Kopa, con unas fotografías firmadas y cartas de agradecimiento que conservo celosamente para mis hijos y nietos, que serán madridistas, por supuesto.

Y en fin, estamos ante la despedida de dos grandes, de dos genios que ya forman parte de nuestro imaginario deportivo. ¡Hala Madrid!

Pd.- 1: Dejo un vídeo con 10 de los mejores goles del 7 merengue. Hay otras selecciones. Esta es sólo una de tantas:


Pd.- 2: Otro obligado vídeo, genialidadede Guti:


12 julio 2010

¡Viva España!

Lo de cada partido ha sido una explosión de alegría contenida y comprimida en un sólo grito: el de cada único gol que hemos marcado desde octavos. Siempre uno. Y en ese uno, en la segunda parte (del tiempo reglamentario o de la prórroga), toda la rabia y los nervios que no sólo eran los acumulados en los minutos que marcaba el reloj del árbitro. Eran la nariz de Luis Enrique, el áribitro egipcio de Corea, o la eliminación a manos de la Francia de Zidane... Eran años de frustración. En mi historia personal fue en 1994 cuando supe por primera vez, en aquél campamento de verano, qué era aquello de "jugar como nunca y perder como siempre". Tal era nuestro ánimo. Hasta 2008. Campeones de Europa y del Mundo. ¿España? sí, España.

No voy a contar cómo viví esta final, porque no será diferente de cómo lo ha vivido España entera. Tenía silla, pero estuve de pie casi toda la segunda parte y la prórroga entera, hasta que un chaval manchuelense que nació apenas un par días después que un servidor puso el grito de gol en las gargantas españolas.

En el plano deportivo y futbolístico es una alegría indescriptible.

En el plano patriótico (en boca de muchos estos días), habrá que hacer mucha pedagogía, pues apoyamos a la selección de fútbol porque somos españoles, no al revés. Sacamos la bandera porque primero representa a España, luego a la selección, y no al revés. España está unida en el fútbol por la unidad de España, que es sagrada, y no al revés. Y etcétera, etcétera, etcétera. En todo caso, hoy toca disfrutar.

¡¡Viva España!!

10 julio 2010

Shakira va con España... ¿y qué?

"como hispana, tengo el deber moral de apoyar a España"
Que ¿y qué? Pues que no. No lo ha dicho una ávida lectora de Ramiro de Maeztu o una tradicionalista de allende los mares. Lo ha dicho Shakira, famosísima cantante colombiana, expresando una verdad olvidada por hispanoamericanos y por los mismos españoles a este lado del océano. Es verdad que lo ha dicho refiriéndose a la selección española de fútbol y que luego ha nombrado al maldito bicho de quien todos hablan estos días (y al que me niego nombrar). Es cierto, pero tomemos nota, aunque sea de ella, de tres detalles muy interesantes:

1.- Ha dicho hispana, y no "latina". Hispano viene de España y es lo que subyace en la imposición del término "latino" o "latinoamericano", en detrimento del de Hispanidad.
2.- Ha hablado de "deber moral" con respecto a España. Eso es lo profundo del amor a la Patria, en este caso de la Madre Patria.
3.- Ha dicho España y no "la roja", la selección" y otros substitutos nada inocentes.

Pd.: Tal vez lo haya cogido con pinzas, pero son verdades que conviene recordar.

Del TC, la nación y los sentimientos nacionales

Resulta ilustrativo de cómo funciona el sistema "que nos hemos dado", las distintas reacciones que ha suscitado el conocimiento del texto de la sentencia del TC sobre el estatut. Llama bastante la atención que mientras unos consideran amputado un texto parido con tanta controversia, otros entienden intacto lo sustancial. Más claro: El PP se esconde y opina con la boca pequeña, el PSOE lo considera un fracaso del anterior y en Cataluña el stablishment nacionalista y los que ahora pasan por tales consideran atacado el corazón de lo que defienden. Y en el fondo de todo, el malhadado concepto de nación.

Y es que en la nación tenemos la mayor trampa mortal y el compendio de todos los errores de la teoría política desde el triunfo de la Revolución, que en suelo patrio data de 1812. Los hay que se escudan en el concepto "jurídico-constitucional" del término (la STC dixit), en virtud del cual la nación no es otra cosa que el sujeto de la "soberanía". Una vez que un papel considerado "constitucional" plasma y delimita el territorio, pueblo e instituciones que lo conforman, la discusión pretende ser ociosa (y no lo es en absoluto). Pero la realidad es que se necesita de ese texto, que pretende ser la fuente del mismo. En otras palabras: positivismo puro y duro. Y abundando: relativismo puro y duro impuesto por la mayoría en un papel que pretende ser definitivo. Y digo dos veces "pretende" porque no hay nada más pretencioso que considerar resuelto un problema con el concepto mismo que lo ha originado.

Y es verdad que lo ha originado, porque hubo un momento en la historia en que la histeria revolucionaria y la soberbia liberal creía haber superado una época en que la tradición y la autoridad moral de la Iglesia constituían para ellos un yugo demasiado pesado para sus ansias de crear algo nuevo, ex novo, en permanente "progreso" (sic) hacia la "modernidad". Y su primera víctima fue la patria, porque "ataba" a un legado sagrado, que es la herencia de los padres, y sobre todo, a la defensa de aquel espíritu -alma- que la había unido y dado vida. Nada podía interponerse al capricho de la casta política que nacía en ese momento, así que había que liquidar aquella "democracia de los muertos" o de las "generaciones" que suponía la tradición. Y entonces rescataron una palabra de orígenes ancestrales que nunca había significado lo que ellos querían que significara: la designación de la nación como el lugar de nacencia (y que en su origen lo mismo podía ser toledada que salmantina o catalana), significaba que a partir de ahora el cuerpo político que conformaba la comunidad era determinado por el nacimiento o nación. Ya no importaba el patres, patria porque lo importante era que la generación presente era dueña y señora del destino, abriéndose la puerta, sin que lo notaran. a que lo fuera también del pasado. Y hemos ahí el origen del nacionalismo, por mucho que ciertos liberales se empeñen ahora en negarlo, con el endeble argumento del conjunto de "ciudadanos libres e iguales".

Digámoslo claro: desde 1812, los que siguieron el legado de la Pepa están arrinconados en una única dirección: el nacionalismo. Porque desde que fue "rescatado" por la revolución, el concepto nación ha sufrido las especulaciones teóricas de unos y otros. Estuvieron los que la fundaron en un "plebiscito permanente" al albur del sentimiento del pueblo. Otros, conscientes del desorden que ello supone, buscaron fundarlo en algo que les diera más seguridad, como la raza, la sangre, la lengua y, más modernamente, la Constitución, que combinó ambas corrientes erróneas (por lo que es doblemente errónea) y alumbró con el paso del tiempo ese engendro del "patriotismo constitucional", en el cual no me voy a detener.

De todo lo anterior se deriva una concepción, más o menos radical, de "una nación, una lengua" o el liberal (aunque no lo digan así) "una nación, un sólo mercado". En el fondo, todos son nacionalistas, porque beben de una misma fuente, que es el concepto revolucionario de nación opuesta al de patria, que exige necesariamente la tradición. Podría decirse que quienes defienden a España (verdadera patria) no pueden ser nacionalistas, pero lo son en la medida que fundan la existencia de nuestra patria en la Constitución (sea la de 1978 o la de 1812, que tanto le gusta a Rajoy), en la "voluntad del pueblo" o incluso en la lengua castellana (por más que "toleren" las lenguas regionales). Ellos sólo consideran "nacionalista" al que quiere separar una porción del pueblo del conjunto o a los que beben directamente del Romanticismo, pero en realidad están discriminando entre tipos de nacionalismo o en distintas fases del mismo, porque el nacionalismo es separatista per se en origen y uniformador en su aplicación, y faltando por innecesario el elemento separatista, sólo queda el uniformador, que lo puede ser por muchas vías. Por otro lado, el concepto de soberanía nacional que nace de la voluntad y sentimiento del pueblo en el que ellos basan la nación conduce directamente al problema de los nacionalismos que hoy tenemos en nuestra patria, por mucho que nieguen su propio origen al proclamar arbitrariamente (como todo lo que proclama el relativismo) la "unidad e indivisibilidad". Por eso, que el TC nos diga ahora que sólo hay una Nación (lo ponen en mayúsculas) desde el punto de vista "jurídico-constitucional" es verdad, pero no resuelve todo el problema, que sigue y seguirá ahí, en tanto en cuanto el nacionalismo catalán no puede entender que lo que dice ser la base de la nación española (el sentimiento español) no lo sea también de la suya (el sentimiento catalán-ista), y nos lleva a donde estamos hoy: a la esquizofrenia del actual sistema constitucional que no concede ningún resquicio jurídico-procesal para las aspiraciones del nacionalismo catalán, cuando al mismo tiempo se fundamenta en los mismos errores que lo alimentan. 

En conclusión, estamos ante un grave problema, complejo e irresoluble si seguimos en la mentira y dinámica del sistema liberal y revolucionario "que nos hemos dado", pero resoluble si recuperamos la cordura de la España -las españas- tradicional y regional, en la que tantos y tantos catalanes, vascos, gallegos o valencianos defendieron hasta con su propia vida la unidad de la patria española, su religión y sus libertades. A mí me costó años entenderlo, pero se puede.

Como se ha dicho recientemente, gracias al gol de Puyol o el juego brillante de Xavi Hernández: Visca Espanya! y ¡Viva Cataluña!